Una lucha sin precedentes en Europa contra la circulación de vehículos contaminantes en las ciudades: los casos de Amsterdam y Londres

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), el sector del transporte (responsable del 20% de todas las emisiones de CO2 en Europa, de las cuales el 72,9% pertenece únicamente al transporte por carretera) sigue siendo el único sector en el que no se han detectado reducciones significativas de las emisiones contaminantes en comparación con las cifras de 1990,

Esto ha llevado al Parlamento Europeo a aprobar recientemente de forma definitiva la resolución (lamentablemente no vinculante) llamada «Clean Air for All», en la que se pide a los Estados miembros que eleven el nivel de calidad del aire y que combatan las emisiones nocivas producidas por las empresas que operan en los sectores del transporte, la agricultura y la energía. Se señala que la contaminación atmosférica es un problema transfronterizo y que, por lo tanto, es competencia de la Comunidad Europea. Por lo que se refiere al sector del transporte, se invita a los Estados a que fomenten la movilidad compartida y la movilidad de emisiones cero, y a que abran las puertas a los coches eléctricos.
Se trata de un nuevo reglamento sobre vehículos contaminantes, con el que es posible controlar las emisiones de los vehículos durante todo su ciclo de vida y también se propone que para el año 2030 se reduzcan al menos un 37,5 % las emisiones de CO2 en comparación con el nivel estimado para 2021, mientras que se prevén sanciones severas para los que no cumplan las nuevas normas establecidas.

Las primeras ciudades europeas que respondieron al llamamiento y tomaron las medidas adecuadas fueron Ámsterdam y Londres.

El alcalde de la ciudad holandesa -con su plan llamado Actieplan Schone Lucht- propuso prohibir la circulación en el centro de la ciudad de todos los vehículos contaminantes, gasolina o diesel, a más tardar en 2030, quejándose de que a pesar del uso generalizado de vehículos sostenibles, el país sigue registrando niveles de contaminación atmosférica entre los más altos de Europa. Además, se espera que todos los vehículos diesel de más de 15 años de antigüedad estén completamente bloqueados para el año 2030, y que sólo queden en circulación coches Euro6 y transporte público de emisiones cero. Para el año 2025 sólo podrán entrar en el centro de la ciudad taxis, motocicletas y coches eléctricos, por lo que la administración local se encargará de ampliar la red de recarga eléctrica.
Como medida disuasoria, el gobierno holandés introduce un «impuesto» sobre las emisiones de CO2 para las empresas que producen emisiones nocivas, ya que Holanda sigue siendo el país con el menor uso de energía renovable de Europa, pero al mismo tiempo tiene unas inversiones de 5.200 millones de euros para reducir en 2030 el 49% de las emisiones de CO2 en comparación con los niveles de 1990. Finalmente, el alcalde concluye que la población espera que las empresas no se demoren en invertir en eficiencia ecológica y que cada una pague su parte para asegurar la transición ecológica.


Autobús doble y Palace of Westminster, London

Algo similar está a punto de suceder también en Londres: pronto se pondrá en marcha la prohibición de todos los vehículos contaminantes del centro de la ciudad (convirtiéndola en la primera Ultra Low Emission Zone de Europa (ULEZ), que exige que paguen una tasa de acceso (de unos 16 euros y hasta 100 libras por día para los camiones y autocares por debajo de la norma), todas las motocicletas por debajo de los Euro3, los vehículos de gasolina por debajo de los euro4 y los vehículos diesel por debajo de los euro6.

Implicaría unos 40 mil vehículos al día -según TfL (que es la empresa que gestiona el tráfico de Londres)- y se podría reducir hasta un 45% de las emisiones contaminantes en los próximos dos años.
El alcalde de Londres, Sadiq Khan, ya ha anunciado la extensión del ULEZ desde principios de 2021.

Hasta la fecha, alrededor de 250 ciudades de Europa han construido o están en proceso de construir ULEZ en sus centros históricos y casi todas ellas tienen un impuesto de entrada. Italia es el país europeo con el mayor número de ULEZ (unas 100), seguido de Alemania (unas 80), Francia, los Países Bajos y el Reino Unido (con 14 ULEZ cada uno).

Como pueden ver, se trata de una verdadera movilización que acaba de comenzar. Sin embargo, la batalla es difícil y necesitamos responsabilidad, solidaridad y, sobre todo, medidas radicales y oportunas.

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